Urgencias y Cronoterapia

31 ago 2017 por Nev Haynes

Urgencias y Cronoterapia

Gran parte del personal sanitario que trabaja en el frente más activo y estresante de un hospital, el Servicio de Urgencias, se queja de lo que se podrían llamar “falsas urgencias”.  Un gran número de pacientes acuden al hospital público que mejor les conviene, no al que les corresponde por proximidad geográfica, sino al que piensan que tiene menor nivel de saturación, aprovechando incluso horas bajas para que les atiendan sin demora. Otros acuden al Servicio de Urgencias adornando o exagerando su dolencia con falsos síntomas para que su caso sea tratado con prioridad y no tener que esperar a una consulta.

El coste de realizar una exploración, una analítica, una radiografía, una ecografía o una resonancia magnética no es algo que deba tomarse a la ligera. El profesional sanitario, que en el caso que nos ocupa es el médico, consciente de que este tipo de pacientes acaparan unos recursos costosos y limitados, pues tienen que llegar a toda la población, puede optar por intentar educarles (educación sanitaria), explicándoles que los síntomas que presentan no son motivo suficiente para acudir de inmediato a un hospital (no son una “urgencia”, propiamente dicha), o realizar lo que podría denominarse irónicamente como cronoterapia (valorar primero las consultas urgentes y dejar para después las consultas que no presentan tanta urgencia sin tener en cuenta el orden de llegada del paciente).

En la zona de triaje de Urgencias de los hospitales se recibe a un paciente, se examina su caso y se le asigna habitualmente un código de colores que determinará el tiempo máximo de atención en función de la urgencia de su dolencia: verde, amarillo, naranja y rojo. Un paciente al que se le asigna un código rojo requiere atención inmediata, con lo que los recursos disponibles del hospital se ponen a su servicio. Estos tiempos son cruciales para atender al paciente de la forma más adecuada y para asignar esos recursos, no olvidemos que limitados, de la forma más eficiente.

un paciente al que se le asigna un código rojo requiere atención inmediata, con lo que los recursos disponibles del hospital se ponen a su servicio

Dicho esto, la cronoterapia podría definirse como “el tiempo que puede permanecer un paciente en la sala de espera del Servicio de Urgencias para ser atendido en función de la gravedad de su dolencia. En ocasiones, los pacientes con dolencias “no urgentes” desisten de esperar una atención inmediata dándose voluntariamente de alta, lo que corrobora que su afección no era merecedora de una atención hospitalaria inmediata.

los pacientes con dolencias “no urgentes” desisten de esperar una atención inmediata dándose voluntariamente de alta

Es labor y responsabilidad del personal sanitario utilizar con sabiduría y celo los recursos que ofrece un hospital (sea público o privado), informando sobre la sintomatología y sobre la actitud que el paciente deba tomar en ciertos casos. Asimismo, apoyar con información y herramientas de autodiagnóstico y monitorización para que los pacientes no abusen indiscriminadamente de los recursos sanitarios disponibles.

No olvidemos que los médicos de Urgencias están trabajando para atender casos urgentes. Alguna vez podríamos ingresar nosotros mismos con un código rojo y nos gustaría saber que nos van a atender de forma inmediata y sin escatimar recursos. De modo que, si alguna vez tendemos a pecar de hipocondriacos o nos embargan las prisas por recibir tratamiento, nada como un poco de cronoterapia bien administrada por un médico para recuperar la salud.

 

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Categorías: Inyección Comunicación

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