Oculi de vitro cum capsula!

15 jun 2017 por Nev Haynes

Oculi de vitro cum capsula!

Hoy vamos a rendir un pequeño homenaje a un complemento que nos ha acompañado durante toda la vida. Una extensión artificial y a estas alturas fundamental de nuestro cuerpo: las gafas.

Si no fuera por un objeto tan sencillo y cotidiano como las gafas, muchos de nosotros no podríamos leer, conducir o ni siquiera cruzar la calle. La necesidad de usar gafas por miopía, astigmatismo, hipermetropía o presbicia, por mencionar las limitaciones visuales más comunes, se ha extendido masivamente con el paso de los siglos. Recuerden aquella escena de “El Nombre de la Rosa”, cuando William de Baskerville (interpretado por Sean Connery) extrae de la manga unos anteojos para leer un códice, ante el asombro y admiración del resto de monjes: Oculi de vitro cum capsula! (traducido como ¡Ojos de Vidrio enmarcados! O fantaseando su versión moderna y explícita: ¡Coño, unas gafas!).

No es de extrañar, dado que aquellos anteojos eran pulidos a mano por algún artesano especializado en el manejo del vidrio, costaban una fortuna y eran muy apreciados entre estudiantes y copistas del medievo. Tecnología árabe que en el siglo XIV estaba al alcance de muy pocos.

Y es que egipcios, griegos, romanos y árabes ya sabían de las lentes de aumento, que usaban para corregir defectos de la vista. El tutor de Nerón, Séneca el Joven, ya usaba vasos de agua para ampliar las letras de sus escritos, mientras que su nefando pupilo veía los juegos en el circo a través de esmeraldas talladas. Pero no fue hasta los tratados sobre óptica del geómetra y matemático persa Alhacén, del siglo XI, cuando se documentó científicamente el efecto de la luz a través de lentes de aumento, llegando incluso a estudiar las imágenes que se forman en la retina humana debido al cristalino. Da Vinci, Galilei, Bacon, Descartes, Kepler, Averroes, Leibniz o Spinoza entre otros muchos retomaron sus estudios sobre física, lentes, reflexión y refacción, por lo que podemos considerar a Alhacén el “padre de la óptica”.

No todos tenemos la suerte de ver como “Ojo de Halcón”, el personaje protagonista de El Último Mohicano, capaz de abatir a un enemigo con su carabina a una distancia que le haría tan legendario en la ficción. Muchos necesitamos usar lentes correctoras, y menos mal que la tecnología actual nos lo permite. El mote de “cuatro ojos” que algunos hemos tenido que escuchar de pequeños nos clasificaba como miopes o hipermétropes, dándonos un aura de ratas de biblioteca, muy a nuestro pesar.

Da Vinci, Galilei, Bacon, Descartes, Kepler, Averroes, Leibniz o Spinoza entre otros muchos retomaron sus estudios sobre física, lentes, reflexión y refacción, por lo que podemos considerar a Alhacén el “padre de la óptica”

El antiguo oficio de “pulidor de lentes” equivaldría al de un óptico de hoy en día. Los artesanos que pacientemente esmerilaban a mano las lentes que se apoyaron sobre las narices de Quevedo, de Benjamín Franklin o Toulouse-Lautrec, son los ópticos que en tiempos más recientes han corregido los defectos de la vista de Elton John, Woody Allen o Kareem Abdul-Jabbar. Nadie se libra. Es más, en muchos casos las gafas forman parte icónica de la persona que las porta. Nadie se imagina a John Lennon o a un tardío Elvis Presley sin sus características gafas, como no podemos concebir a Ray Charles o a Roy Orbison sin esconder sus ojos tras unas lentes oscuras.

Estas últimas no son un invento reciente, siendo usadas por los esquimales hace la friolera de 12.000 años. Consistían en monturas de hueso con ranuras que de forma básica y sencilla limitaban a su portador la cantidad de luz solar que veían, tan intensa, blanca y dañina en aquellas níveas latitudes. En 1430 se introdujeron en Venecia las gafas de sol que se usaban en China, consistentes en una montura con dos cristales de cuarzo oscuro, muy populares entre los jueces de aquel lejano país, quienes se parapetaban tras el misterio de sus gafas mientras interrogaban a los testigos en un juicio.

Las primeras gafas de sol modernas fueron patentadas, producidas en serie y vendidas por Sam Foster en Nueva Jersey, en 1929. En 1930, la fuerza aérea estadounidense encargó a Bausch & Lomb la fabricación de lentes para sus pilotos, que fueron equipados con los característicos cristales verdes, que absorben la luz amarilla del espectro, muy común en ciertas altitudes. La compañía Ray Ban (abreviatura de “barrera contra los rayos de luz”) diseñó junto con Polaroid las primeras gafas anti-reflectantes o polarizadas, lanzando en 1937, en los albores de la SGM, sus aún famosas gafas de piloto, que ochenta años más tarde mantienen el mismo diseño original.

Pero a día de hoy la gafa de sol ya no solo protege la vista de los rayos ultravioleta, sino que se considera un complemento de moda. Así, la región italiana de Belluno concentra la producción de gafas de sol destinadas al segmento de lujo (Gucci, Prada, Armani), una industria que da trabajo directo a más de 16.000 personas, exportando material que supera los 3.000MM € anuales, con destino a Europa, Norteamérica o Asia.

La compañía Ray Ban (abreviatura de “barrera contra los rayos de luz”) diseñó junto con Polaroid las primeras gafas anti-reflectantes o polarizadas, lanzando en 1937, en los albores de la SGM, sus aún famosas gafas de piloto

Grupo Opticalia & Emoji Sunglasses

Gonzalo Arechavala Parra, responsable del canal online del Grupo Opticalia, nos comenta: “cada vez más clientes confían en el canal online como un medio eficaz y válido para adquirir gafas. No obstante, en Opticalia pensamos que es tan importante ser eficientes en el mercado online como tener presencia en retail, donde ofrecemos una garantía de servicio y eso genera confianza en nuestra marca. Tenemos un catálogo muy completo y actualizado en nuestra web, facilitando un gran número de tiendas a nuestros clientes para que nuestros ópticos les asesoren presencialmente en gafas de sol, lentes de contacto o gafas graduadas. No hay nada como poder contar con un especialista para ayudarte a elegir entre todas las opciones que podemos ofrecer.”

Solo en España el negocio de la óptica mueve en torno a 2300MM de euros anuales. El asentamiento de nuevos actores, como Hawkers, con un producto atractivo, de precio agresivo, destinado a jóvenes, hace tender a la baja el precio de estos complementos, complicando la competencia de empresas emergentes, que tienen que recurrir a diseños y a modelos novedosos para darle su mordisco a este gran pastel.

Pablo Fuente, CEO de Emoji Sunglasses, afirma: “en España el mercado de gafas de sol está muy saturado, obligando a los fabricantes a plantearse la conquista de otros mercados como el Latinoamericano o Medio Oriente. El cliente demanda calidad, diseño y precio competitivo, porque sabe que la oferta ya está ahí y el mercado es global. Cualquiera puede acceder a una gafa de sol de gran calidad mediante distribuidores online. Estamos reinventándonos continuamente para hacernos un hueco en la industria, distinguiéndonos en diseño, ofreciendo lentes de calidad y aun así debemos competir en precio contra otros muchos fabricantes. En Emoji Sunglasses queremos ofrecer un producto diferente al resto y atraer a un público joven que no quiere renunciar a una gafa bien hecha”.

No podemos incluir en estas estimaciones el mercado negro que se mueve en las calles. Productos fabricados sin ninguna homologación (se estima que solo 1 de cada 10 gafas compradas ilegalmente cumplen con la normativa de calidad y seguridad establecidas por la ISO), inundan las aceras y provocan pérdidas millonarias. Según la aseguradora Zurich, en 2015 el mercado de las falsificaciones movió 1.6 Billones de Euros anuales, de los que el 14% corresponde al segmento de las gafas. Hagan números.

Pero no olvidemos las otras versiones de anteojos aún más exclusivas. Tecnología y óptica se unieron con la aparición de las primeras -y ahora primitivas- gafas 3D que hicieron furor en los autocines de los años ´50. En 2015 hicieron su aparición las Google Glasses, permitiendo a su portador estar permanentemente conectado a Internet, así como grabar imágenes o recibir comandos de voz. El gigante surcoreano Samsung comercializa accesorios que convierten sus móviles más avanzados en modelos de gafas con realidad virtual aumentada. Pero tanto Google como Samsung admiten que su tecnología es limitada y se plantean descontinuar provisional o definitivamente la producción de estos productos tan caros.

Según la aseguradora Zurich, en 2015 el mercado de las falsificaciones movió 1.6 Billones de Euros anuales, de los que el 14% corresponde al segmento de las gafas

Paradójicamente, vuelven a aparecer los anteojos o “quevedos” de bolsillo, gafas ligeras sin patilla que sirven de ayuda a los que vamos necesitando gafas para leer, pero no queremos arriesgarnos a perder o romper tan preciado complemento. Marcas como Nooz o Thinoptics destacan en este nicho de mercado, combinando practicidad con diseño, de nuevo a un precio difícil de batir.

En resumen, son tantas las versiones y modas, tantos los usos que se pueden dar a un par de lentes, tantas las gafas que un ser humano puede coleccionar a lo largo de su vida, que no es de extrañar que un objeto que provocaba un gran revuelo entre los monjes de El Nombre de la Rosa, hoy en día sean consideradas parte intrínseca de nuestro cuerpo. Lo siguiente está por ver: ¿gafas que permitan ver el futuro, tal vez?

Si te gusta, ¡comparte!Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInEmail this to someone
Categorías: Inyección Comunicación

Date de alta en nuestra newsletter y no te pierdas ningún artículo o…



Deja un comentario