Los beneficios de beber cerveza

05 jun 2017 por Nev Haynes

Los beneficios de beber cerveza

Hace unos 11.000 años, durante el Neolítico, el cultivo de los primeros cereales como la cebada se destinaba a fabricar un alimento que hoy podríamos llamar “pan líquido”. El motivo es comprensible: al añadir agua se produce más cerveza que pan con la misma cantidad de grano. La cocción y posterior alcoholización del proceso garantiza una baja contaminación del producto final, mientras que el añadido de una flor, el lúpulo, garantiza su mejor conservación. No me dirán que la receta no es bien sencilla.

Algunas pinturas encontradas en tumbas egipcias de hace 5.000 años describen con detalle el proceso de elaboración del preciado líquido dorado, que no solo alimenta el cuerpo, sino también el espíritu. El código de Hammurabi da fe de la importancia de la cerveza en la Babilonia de hace 2.700 años, regulando su producción, su comercio, incluso prohibiendo expresamente su consumo por parte de las mujeres. Posteriormente, griegos y romanos relegaron su consumo a las clases más bajas de la sociedad, por ser de origen extranjero o “bárbaro”. Adoradores de Dionisos -o Baco-, ensalzaron el consumo del vino en su lugar, más propio de zonas mediterráneas.

Griegos y romanos relegaron su consumo a las clases más bajas de la sociedad, por ser de origen extranjero o “bárbaro”. Adoradores de Dionisos -o Baco-, ensalzaron el consumo del vino en su lugar, más propio de zonas mediterráneas

De ahí que checos, alemanes, belgas, irlandeses, ingleses… países del norte de Europa cuya tradición cervecera traspasa sus fronteras, conozcan muy bien los beneficios de una bebida que ha acompañado a la Humanidad desde que la agricultura nos permitió pasar de ser cazadores nómadas a poder asentarnos en comunidades más complejas y organizadas.

En España bebemos 70 litros de media por español al año, frente a los 134 litros que se beben en la República Checa o los 116 litros que se beben en Alemania. Nuestra herencia griega y romana todavía está presente, pero la cerveza supone el 25% de la facturación del sector hostelero. Y la tendencia va en aumento: hemos duplicado el consumo de cerveza en la última década.

Las variedades de la cerveza que podemos consumir son muchas, más incluso que en el caso del vino: tipo Pilsen, blanca o de trigo, tostada, lager, ale, IPA, negra… hasta el sake japonés es en realidad más parecido a tipo de cerveza -de arroz- que a un licor, dado que se produce por fermentación y no destilado del jugo de un cereal. Hay tipos de cerveza para todos los paladares. Proliferan las cervezas de importación, aunque en España el 90% de la cerveza que se consume es nacional.

Dejando de lado la parte lúdica de esta bebida, tan familiar y poco pretenciosa para cualquiera que se haya ido de cañas alguna vez en su vida, hoy vamos a defender su consumo, siempre con moderación, por varios motivos.

No es raro ver cómo tras una competición de atletismo como una maratón o una carrera popular, se sirve cerveza (sin alcohol) para que el cuerpo de los atletas se recupere del esfuerzo realizado. Agua, cebada y lúpulo se combinan para crear la mejor bebida isotónica que existe. Pregúntenle a cualquier corredor de fondo.

No es raro ver cómo tras una competición de atletismo como una maratón o una carrera popular, se sirve cerveza (sin alcohol) para que el cuerpo de los atletas se recupere del esfuerzo realizado

Las mujeres embarazadas saben que los médicos suelen recomendarles tomar cerveza para incrementar sus niveles de ácido fólico, aportados por el lúpulo, así como para mejorar la calidad de la leche que tomará el futuro bebé.

La cerveza alimenta, dado que los cereales de los que se extrae son hidratos de carbono. Es hidratante, dado que está compuesta de agua en su mayoría. Es antioxidante, con lo que ayuda a retrasar el envejecimiento. Aumenta el colesterol bueno, con los beneficios que conlleva para el sistema cardiovascular. Mejora la densidad de los huesos y el silicio que contiene previene la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Reduce la posibilidad de infecciones y, por si fuera poco, no engorda. Al contrario de lo que se dicen sus detractores, el aporte calórico de una cerveza es muy bajo. Una caña de cerveza con alcohol contiene menos de 100 calorías. Como se suele decir, lo que engorda es “lo que acompaña a la cerveza” o, lo que es lo mismo, el picoteo con el que solemos beberla.

En definitiva, tomar un par de cañas de cerveza al día, aparte del deleite que ello conlleva, en soledad o en buena compañía, alegra y alarga la vida. Así que pidan una caña, disfruten cuidándose y, ahora más que nunca, ¡Salud!

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Categorías: Inyección Comunicación

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Un comentario en “Los beneficios de beber cerveza

  • Pedro

    ¿Será por eso que hemos quedado mañana en una cervecería? Tomaremos unas cervezas y nos beneficiaremos de sus bondades …. y de vuestra compañía 😉

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