Las bebidas azucaradas

29 may 2017 por Nev Haynes

Las bebidas azucaradas
El veneno más refrescante

El 8 de mayo de 1886, el farmacéutico John Pemberton, de Atlanta, formuló una receta para una bebida medicinal, energética y refrescante. Poco podía sospechar que acababa de crear el que sería el refresco azucarado más vendido de la historia. Aquel modesto boticario acababa de colocar la primera piedra de un imperio que se corona como el primer fabricante de bebidas azucaradas del mundo. Esa receta de modestos orígenes, aunque a día de hoy se haya adaptado a los tiempos modernos y se siga guardando en secreto, es solo la punta del iceberg de un mercado que alcanza todos los rincones del mundo, simbolizando el mayor éxito de marketing y ventas que hayamos conocido.

¿Quién no ha disfrutado alguna vez de una Coca-Cola, una Fanta o un refresco que se le parezca? Siempre se ha asociado este tipo de bebidas a un momento de placer, un aperitivo, la recompensa tras un partido de fútbol al salir del colegio, una fiesta de cumpleaños o simplemente un refresco en una tarde calurosa de verano. No es casualidad que los supermercados coloquen siempre los refrescos en los pasillos más alejados de las cajas, para obligar al consumidor a recorrer el centro y así caer en la tentación de comprar otros productos. Los anuncios de televisión más evocadores, los slogans más pegadizos, las campañas más inolvidables son casi siempre obra de Coca-Cola o de Pepsi, su rival más cercano.

Pero hay un lado oscuro tras esta imagen de alegría, juventud y fiesta. Las bebidas azucaradas o edulcoradas o “light”, bien sea con sirope de maíz las primeras o con aspartamo las segundas, son perniciosas para la salud. Además, las bebidas con gas ralentizan el proceso digestivo. Recientes estudios sobre su consumo avisan de que el abuso de bebidas de este tipo provoca caries, diabetes tipo 2, obesidad y serios problemas digestivos entre otras muchas dolencias. ¿Quieren desatascar un fregadero taponado? Viertan en el mismo una botella de Coca-Cola. ¿No tienen atascos? Introduzcan un muslo de pollo en un vaso de Coca-Cola y vean lo que encontrarán en él transcurridas unas horas.

Ahora está en boca de todos los contribuyentes catalanes la aplicación del impuesto sobre bebidas azucaradas, que ha levantado ampollas. Los defensores de esta tasa la justifican diciendo que con el dinero recaudado se sufragarán los costes derivados de las enfermedades y dolencias que supone el consumo de este tipo de bebidas. Más claro, agua -que no Coca-Cola-.

Ahora está en boca de todos los contribuyentes catalanes la aplicación del impuesto sobre bebidas azucaradas, que ha levantado ampollas

La lista negra de este tipo de bebidas incluye las bebidas energéticas, que además de provocar los problemas descritos anteriormente, pueden producir problemas cardiovasculares y psicológicos, renales o de deshidratación. Estudiantes, deportistas o simplemente personas que necesiten una dosis de cafeína pueden recurrir a este tipo de bebidas que, consumidas en exceso pueden pasar factura a su salud. Nos dejamos llevar de nuevo por las campañas de marketing. Red Bull, líder indiscutible de bebidas de este segmento, dilapida fortunas patrocinando eventos de deporte extremo, asociando su logotipo a un mayor rendimiento, a un derroche de energía y una juventud eternas que a todos nos genera una lógica envidia.

Tenemos también que considerar los zumos envasados. A pesar de lo sanos que pudieran parecer, camuflados tras nombres como zumo 100%, néctar o concentrado, en realidad hablamos de brebajes que en su mayoría conservan el azúcar de la fruta original, pero prescindiendo de su fibra, con lo que en realidad hablamos de azúcar líquido con sabor a frutas. Esta es la diferencia entre lo que sale de una licuadora o el resultado que se obtiene con el uso de una batidora: la pulpa natural. En algunos casos los fabricantes envasan el zumo 100% natural a presión, con lo que garantizan su conservación en la nevera durante 5 días. Pero otros muchos fabricantes añaden azúcares y conservantes que alteran la composición natural de la fruta exprimida, con lo que el producto obtenido, aunque se mantiene apto para su consumo durante más tiempo, es peor para la salud.

No se trata de demonizar gratuitamente lo que desde hace años hemos tenido por costumbre comprar en el supermercado, guardar en la nevera o servir la mesa. Se trata de concienciarse de algo que consumimos a diario y, por culpa de esa cotidianeidad, hemos incorporado sin dudas ni preguntas a nuestra dieta.

Por mucho que le gusten los anuncios de bebidas refrescantes, los patrocinios de deportes de riesgo por parte de las bebidas energéticas o el sabor y aspecto saludable de un zumo envasado, no hay nada más cercano a nosotros que el agua. No olvidemos que nosotros mismos somos 65-75% agua. Si caminase por el desierto bajo un sol abrasador y avistase un oasis, si supiera que no se trata de un espejismo y estuviese muriéndose de sed, ¿preferiría poder beber agua o una bebida azucarada? De acuerdo, me he pasado un poco. Hágase la siguiente pregunta: ¿recuerda la última vez que sirvió una jarra de agua sobre la mesa? Pruebe a ver qué pasa. El agua refresca, hidrata el cuerpo y, esto es lo mejor… quita la sed y no engorda.

Si te gusta, ¡comparte!Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInEmail this to someone
Categorías: Inyección Comunicación

Date de alta en nuestra newsletter y no te pierdas ningún artículo o…



Deja un comentario