La nueva generación de hierro

15 may 2017 por Nev Haynes

La nueva generación de hierro

Allá por 1934 se disputó una prueba deportiva en la localidad francesa de La Rochelle, que consistía en combinar 200 metros de natación, 10 kilómetros de ciclismo y una carrera final de 1200m. Desde aquella inocente carrera en la que participaron 15 competidores hasta hoy, la cosa ha cambiado. Y mucho.

Han pasado unos cuantos años desde que en España y en gran parte del mundo ha arraigado con fuerza la práctica amateur de deportes de fondo, como el triatlón o de carreras populares de resistencia. Igualmente, los gimnasios no dejan de ofrecer nuevas formas de hacer deporte “indoor”, con fórmulas que reciclan lo que se ha hecho siempre, usando nombres exóticos como Zumba o Crossfit, que prometen evolucionar hacia otras disciplinas más originales y rompedoras, aunque en realidad estemos hablando de la misma actividad física.

Hay un segmento de población que es especialmente propenso a caer en la práctica de este tipo de deportes. La edad y la capacidad adquisitiva de los nuevos súper atletas aficionados son claves. Uno llega a cumplir los cuarenta y puede permitirse gastar cierta cantidad de dinero en unas zapatillas que cuestan el doble de lo habitual, o en adquirir una bicicleta de carretera que cuesta lo mismo que una motocicleta de gama media. No es casualidad que los más aficionados al triatlón sean personas de mediana edad que son demasiado jóvenes para sentirse viejos, pero pueden superar en equipamiento a los jóvenes que no pueden permitirse ciertos lujos.

Hay un segmento de población que es especialmente propenso a caer en la práctica de este tipo de deportes. La edad y la capacidad adquisitiva de los nuevos súper atletas aficionados son claves.

Los fabricantes de equipamiento deportivo se frotan las manos. Una generación de hombres y mujeres jóvenes -y no tan jóvenes- está dispuesta a dejarse una buena suma de dinero para que un experto les haga un “fitting” y determinar las zapatillas que mejor les convienen en función de su tipo de pisada. Igualmente, las mejores marcas ofrecen camisetas con tejido “técnico” que permitirá una mejor transpiración durante la práctica del ejercicio, combinando los mejores colores y diseños para que no se diga que uno no va ataviado como un profesional. Ya se sabe que no es tan importante ser bueno, sino parecerlo.

La lista de juguetes es larga… y cara

“Smartwatches” que miden constantes vitales, pulsómetros, bicicletas que ya hubiera querido montar el mismísimo Miguel Induráin no hace tantos años atrás; complementos de toda clase, como cascos, gafas, chubasqueros de Gore-Tex, medias que comprimen los gemelos para aumentar el rendimiento y minimizar los riesgos de sufrir una lesión. Proliferan las tiendas especializadas y ahora uno puede gastarse varias nóminas en disfrazarse para emular a los atletas que inspiran a millones de fans en todas las competiciones que se patrocinan por todo el mundo. Incluso existe un Master en Triatlón, impartido en la Universidad de Málaga. ¿Demasiado, tal vez?

Proliferan las tiendas especializadas y ahora uno puede gastarse varias nóminas en disfrazarse para emular a los atletas que inspiran a millones de fans en todas las competiciones que se patrocinan por todo el mundo.

Las cifras de practicantes federados en España indican que los deportes más tradicionales están perdiendo adeptos (fútbol, tenis, atletismo, golf, escalada, alpinismo, caza), mientras que deportes como el triatlón crecen de forma exponencial. Esto, a priori, parece que es algo bueno. Todo indica que esta fiebre social por el deporte redunda en una mejoría en la salud de la sociedad, así como una generación de ingresos por parte de los empresarios que vean en esto una oportunidad de negocio.

Nada es bueno en exceso. En diciembre del año pasado, en la localidad madrileña de Aranjuez, un corredor de 47 años falleció por un infarto de miocardio. Unos meses antes, en abril, otros dos aficionados que competían en Navajas (Castellón), caían fulminados con 45 y 57 años. Estos son solo algunos de los 120 deportistas aficionados fallecidos por muerte súbita en 2016 en España, documentados por la Sociedad Española de Cardiología.

Correr es de por sí un ejercicio antinatural. Algunos pondrán el grito en el cielo. Llevamos corriendo toda la vida detrás de un balón de fútbol. Algunos lo han hecho tras una pelota de tenis. ¿Ahora me dicen que correr es malo?

No estamos diseñados para la carrera sobre nuestras “patas traseras”. La columna vertebral se resiente, dado que llevamos caminando en posición vertical unos pocos cientos de miles de años. Cada vez que impactamos sobre el suelo al correr, sobrecargamos nuestras articulaciones, que a la larga sufren y manifiestan este exceso con lesiones dolorosas que son muy difíciles de corregir.

¿Qué hay de malo en montar en bici o en nadar? A priori estas dos disciplinas son muy sanas, salvo que ciertas pruebas ponen nuestro cuerpo al límite. No es raro ver cómo muchos atletas aficionados se desploman al llegar a la meta, exhaustos. La imagen de guerrero legendario que uno quiere forjar en redes sociales al compartir una foto mientras es arengado por decenas de espectadores es algo habitual.

Por muchos motivos, antes de plantearse siquiera empezar a practicar deportes de fondo, conviene acudir a un especialista que nos haga una prueba de esfuerzo. Factores de riesgo como la edad, el sobrepeso, cardiopatías congénitas, tabaquismo, etc., pueden provocar un serio disgusto a más de uno.

En el vestuario de cualquier gimnasio ya sólo se escuchan conversaciones acerca de minutos por kilómetro, marcas personales, la media maratón de tal o cual ciudad… parece que de repente todos los aficionados al deporte se han vuelto profesionales de la noche a la mañana. Todos quieren ser como Javier Gómez Noya, pero no se dan cuenta de que no tienen la edad, la condición natural, el entrenamiento necesario ni la alimentación que les conviertan en un hombre de hierro, un ironman.

Comer sano, practicar deportes de forma regular y sin excesos, dormir ocho horas al día, hidratarse, no fumar, beber con moderación y reducir el nivel de estrés son las cosas que todos sabemos nos ayudarán a vivir más y mejor. Está todo inventado. Todos sabemos que hay que cuidarse. Pero parece que el marketing de las marcas deportivas y las redes sociales hacen estragos entre la población de cuarentones y cincuentones que no aceptan el paso de los años y los excesos acaban pasando factura, antes o después.

Estamos ante una verdadera epidemia de practicantes de deportes de riesgo. Porque no nos olvidemos de que someter al corazón a un esfuerzo tan grande como para acabar una maratón nos convierte en víctimas potenciales de una muerte súbita. Sin ir más lejos, el primer corredor de maratón de la Historia, Filípides, el mismo que llevó el mensaje de la victoria de los griegos frente a los persas en la batalla de Maratón en el año 490 AC, tras correr los 42 kilómetros de distancia hasta Atenas, falleció al entregar su mensaje. Y él era un profesional. Eso es una señal, ¿no?

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Categorías: Inyección Comunicación

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Un comentario en “La nueva generación de hierro

  • sUSANA Fernández Díaz

    Hay muchas modas. H
    Hoy en día con las redes sociales se ha fomentado más que nunca el sentimiento de pertenecer a grupos y seguirlas.
    Es fácil dejarse influir para sentirse dentro, pertenecer a algún grupo y estar “al día”.
    Efectivamente hay que mantener siempre el sentido común y la sensatez, las mejores recetas.
    Escuchar a tu propio cuerpo, y hacer una media equilibrada entre el esfuerzo y el afán de superación, con tu capacidad y estado de salud.

    Muy buen artículo !

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