Ser Médico

por Juan Carlos Gil-Delgado

“Uno es médico por vocación y paciente por obligación”. Esta frase me la dijo un médico amigo. Esto que es de Perogrullo es importante recordarlo para volver a dar valor a esta profesión.

Todos, nos pongamos como nos pongamos, vamos a ser en algún momento de nuestras vidas y con una desconocida frecuencia, pacientes, sin embargo, ser médico es una vocación, una elección personal que conlleva un código de comportamiento ético y que merece como merecía antaño el reconocimiento de la sociedad cuando ésta se precia de ser justa.

Para ser médico, tienes que prepararte aproximadamente durante 8 años, más luego seguir haciendo cursos, masters, guardias, congresos… nunca dejas de estudiar, de aprender.

Un médico de atención primaria cobra por término medio y después de 20 años de experiencia unos 65.000€ (datos del 2013) pero esa no es la pobre recompensa después de tantos años de formación y dedicación, afortunadamente para él, la recompensa es la salud de sus pacientes, haber diagnosticado y tratado con acierto, hacer un bien social.

Nadie se hace médico para ganar dinero

Y, sin embargo, hay otras profesiones de alto calado social que solo se dedican a eso, a ganar dinero, cuando la responsabilidad social de unos y otros es abismal. No es lo mismo realizar una fallida operación financiera a que hayas errado en el diagnóstico o se te muera un paciente.

Por mi profesión conozco infinidad de médicos y la gran mayoría se reflejan en este estereotipo: trabajadores incansables, preocupados y accesibles para sus pacientes, mal pagados, pluriempleados, con consultas atiborradas, con poco tiempo para sus pacientes y para su vida personal y familiar.

Si queremos una sanidad más justa, empecemos por ser justos con él, sin él no hay sanidad, habrá pacientes y fármacos sin conexión y sin salud.

Pero, por lo que se ve, la sociedad camina hacia la deshumanización, ya se oye hablar del “médico virtual”, esto es un contrasentido que atenta contra la esencia de la medicina, cuando eres médico necesitas palpar, mirar, oler, escuchar y a veces saborear, eso sin olvidarnos del famoso ojo clínico que sí existe. Todo esto que es la base de la medicina, del buen médico, ¿quién lo va a hacer, un robot, una app? Ante estas perspectivas poco halagüeñas confío retirarme antes de que suceda y que por lo menos Mi Médico (con mayúsculas como él se lo merece) me trate como dice la anécdota que contaba Churchill a cerca de su médico: “Supe que me iba a morir cuando fui a su consulta y me empezó hablar del tiempo”.

Cuando eres médico necesitas palpar, mirar, oler, escuchar y a veces saborear, eso sin olvidarnos del famoso ojo clínico que sí existe.

No comments yet.

Leave a comment

Your email address will not be published.