Las píldoras inteligentes

por Nev Haynes

Un siglo después de que el novelista publicara “De la Tierra a la Luna”, Neil Armstrong puso su pie en ella, haciéndonos espectadores de lo que la voluntad humana es capaz de conseguir. Cincuenta años después de aquella gesta, en esta era tecnológica que vivimos, donde lo digital se escucha y se siente por todas partes, en la que, se mire donde se mire, lo analógico y tradicional se ve como algo perteneciente al pasado. Somos testigos de los resultados que la robótica, la nanotecnología, la química y la medicina son capaces de conseguir cuando se unen para mejorar nuestra calidad de vida.

Philip K. Dick, célebre autor de novelas de ciencia ficción, ya pronosticaba el uso de píldoras para hacer seguimiento de un sujeto en la novela Desafío Total. El protagonista del filme al que fue adaptada, interpretado por Arnold Schwarzenegger, porta sin saberlo una píldora escondida en su cabeza, por la que los malos de la película pueden localizar su posición en un mapa.

La miniaturización también llega al cine de ciencia ficción en “El Chip Prodigioso”. Dennis Quaid es reducido dentro de una especie de mini-submarino y navega por el interior del cuerpo humano de varios personajes, deslizándose por vasos sanguíneos y pudiendo observar con todo lujo de detalles los órganos y tejidos de su huésped.

Aunque esto no deje de ser nada más que el producto de la fantasía de escritores y guionistas, hoy en día ya tenemos muestras de que la realidad algunas veces supera a la ficción.

En noviembre de 2017 el laboratorio japonés OTSUKA Pharmaceutical junto con Proteus Digital Health ha presentado con éxito Abilify MyCite, la primera píldora inteligente (o smart pill, en inglés), escogida para la administración de su droga Abilify (aripiprazole), usada en el tratamiento de pacientes que padezcan de esquizofrenia, depresión o trastorno bipolar. Una vez que el micro-transmisor que incorpora la píldora se disuelve al entrar en contacto con los jugos gástricos del estómago del paciente, un dispositivo wearable (un reloj o un smartphone) recogerá la señal y la toma de medicación quedará registrada en una plataforma a la que el médico tendrá acceso. Las sobredosis, naturalmente, también quedarán registradas, con lo que la plataforma permitirá que familiares y médicos puedan estar al tanto de cualquier incidencia.

Algo tan crucial como el control de la medicación en cierto tipo de enfermedades será mucho más fácil y efectivo con la llegada de los llamados electroceuticals. El gigante farmacéutico GSK lidera desde hace algunos años esta revolucionaria ruta hacia nuevas formas de tratamiento, invirtiendo en startups que desarrollan dispositivos electrónicos que se implantan en el sistema nervioso para paliar dolencias como la artritis reumatoide, la enfermedad de Crohn, la epilepsia o la obesidad mórbida. ¿Quieren invertir en tecnologías emergentes? No le pierdan la pista a estas startups.

Desde hace tiempo se vienen usando píldoras con micro-cámara para diagnósticos precoces mínimamente invasivos como la Pillcam Colon, fabricada por la firma israelí Given Imaging para detectar enfermedades intestinales. Las imágenes registradas y guardadas en un dispositivo adosado a un cinturón serán posteriormente analizadas por el médico. La ventaja de este método es su comodidad, aunque no llega al nivel de precisión técnica de una colonoscopia para la detección de tumores.

Algo tan crucial como el control de la medicación en cierto tipo de enfermedades será mucho más fácil y efectivo con la llegada de los llamados electroceuticals

Las verdaderas smart pills serían aquellas que mejoran la inteligencia, memoria y agilidad mental, justo como en aquella película protagonizada por Bradley Cooper (“Sin Límites”), donde el protagonista se convierte en un verdadero genio a base de medicarse con píldoras experimentales. En 2015 se publicó en European Neuropsychopharmacology un estudio que afirma que la droga modafinil, prescrita para pacientes con problemas neurológicos o psiquiátricos, potenciaba la atención, la memoria o la agilidad mental. Al igual que se hacía con las anfetaminas, drogas como esta, adderall y ritalin pueden ser ingeridas por personas mentalmente sanas para potenciar su cerebro, aunque los efectos adversos incluyen serios trastornos como la psicosis. Un buen ejemplo de jugar con fuego.

Los últimos experimentos giran en torno a los implantes y píldoras electrónicas biodegradables y no tóxicas, compuestas por biopolímeros y cuyas baterías serán alimentadas por sustancias químicas presentes en nuestro organismo, como la melanina. Estas píldoras del futuro liberarán la medicación de forma gradual y autónoma, en función de las necesidades de nuestro cuerpo.

Los últimos experimentos giran en torno a los implantes y píldoras electrónicas biodegradables y no tóxicas

Todo indica que somos testigos de los albores de una nueva medicina, concebida como una quimérica fantasía tecnológica, casi como una profética novela de Julio Verne. Las generaciones venideras podrán sin duda beneficiarse de lo que todavía hoy nos parece difícil de creer. Las píldoras inteligentes se tomarán a diario como quien hoy se toma una aspirina. Aunque en este caso parece que no tendremos que esperar otros 100 años.

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